—¿Dónde estaban? —preguntó ella, arqueando una ceja.
El señor Ramón vivía justo al lado. Siempre usaba pantuflas de osito, tomaba café en una taza que decía “El rey de la siesta” y tenía un bigote que parecía un gato dormido. Mateo lo adoraba porque el señor Ramón siempre inventaba juegos raros.
—No se necesitan alas —dijo el señor Ramón—. Solo un sillón viejo, mucha imaginación y un poco de azúcar (pero el azúcar es para el té después). my hot ass neighbor 7 -espanol completo- - Poringa-
Bajaron las escaleras riendo, con las rodillas un poco temblorosas y el corazón lleno de aire fresco. La mamá de Mateo los recibió con una bandeja de galletas recién horneadas.
—¡Señor Ramón, me aburro! Mi mamá dice que no puedo ver más pantalla porque me crecen los ojos cuadrados. —¿Dónde estaban
—¡Señor Ramón, nos caemos! —gritó Mateo.
—¿Volar? —preguntó Mateo, confundido—. Pero si no tengo alas. Siempre usaba pantuflas de osito, tomaba café en
El señor Ramón arrastró su sillón mullido, ese que tenía un resorte saltarín y una mancha con forma de nube. Lo puso en medio de la sala. Luego, con un plumón mágico (que en realidad era un marcador permanente de la farmacia), dibujó botones en los apoyabrazos: 🚀 Despegue, 🌪️ Turbo y 🍕 Modo Pizza (por si tenían hambre en el aire).
—¡Vamos por las nubes! —gritó Mateo.
Así comenzó .
Sobrevolaron el parque donde los perros ladraban sorprendidos. Pasaron por encima del kiosco de don José, que vendía elotes y les lanzó un puñado de palomitas de maíz para celebrar. Vieron a una señora colgando sábanas que parecían fantasmas flacos, y a un gato naranja que les hizo un gesto con la pata como diciendo “¡bájense, locos!”.